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jueves, 3 de junio de 2010

Con tintes de Tim Burton...

En el país de los idiotas, una nena ama al rey ciego. Los unicornios pasean a nuestra linda niña por un campo de algodón de azúcar. Se vive y respira justicia y deber… ella sabe que, como ama tan en serio, el rey ciego de pronto una mañana despertará y se dará cuenta de que al fin puede volver a ver; descubrirá que el mundo gira en torno al amor con la pequeña. Y mostrará su interés hasta ahora muerto por ella. La nena lo verá y correrá a sus brazos. Los regalices y las chucherías serán los invitados de honor en su boda. Y el caramelo elaborado de mirada será la constante en su vida, simple y modesta felicidad rodeada de pequeños bebés que, aunque traviesos, respetan y quieren a sus padres.
El viento frío mece el pelo de nuestra protagonista. Congela sus lágrimas. Pero la fantasía es más fuerte y ella se consume… muere en el calor que genera su propio su cuerpo. Sonríe.

sábado, 15 de mayo de 2010

Escribir sin mirar

Hoy me siento como si nada tuviera sentido... vacía, inconexa. A oscuras. Resbalando. Perdida en el abismo. Sin fuerzas, sin motor. Hundida. Dejando escapar el tiempo...
Inhumano es la palabra; justamente esa.
Frágil; mientras el mundo sigue pidiendo que dé la cara. Lloviendo. Y no lo entiendo. Será una enfermedad. En pedazos de cristal las manos que toman riendas. Y sigue lloviendo. Todas las fuerzas invertidas en un sinsentido. En algo que jamás tendrá un final.
La creatividad nunca tuvo un precio tan alto.
Alguien dijo una vez que escribir no era la solución. Otros, que publicar un libro era como parir a un niño. Y yo los creía inventores de sus propias mentiras... y ahora veo cuánta razón tenían.
Y sin embargo, continuo sin saber cuál es la solución...

jueves, 13 de mayo de 2010

XVI

La noche a la ventana.
Ya la luz se ha dormido
Guardada está la dicha
en el aire vacío.
Levanta entre las hojas,
tú, mi aurora futura;
no dejes que me anegue
el sueño entre sus plumas.
Pero escapa el deseo
por la noche entreabierta,
y en límpido reposo
el cuerpo se contempla.
Acreciente la noche
sus sombras y su calma,
que a su rosal la rosa
volverá mañana.
Y una vaga promesa
acunando va al cuerpo.
En vano dichas busca
por el aire el deseo.
Luis Cernuda, en Primeras poesías

viernes, 7 de mayo de 2010

(Des)espero

Perdida en tus besos de aire.
Traslucida.
Rendida. Volátil.
Desnúdame con la mirada.
No quiero ojos ajenos, no.
Baña mis senos en tu esencia dorada.
Regálame vida una vez más.
Sé un cachorro desvalido,
comisura de ternura.
Único. Tan distante…
Te (des)espero aquí
Sé que no vendrás.